El error fundamental de Paul C. Jong pareciera radicar en
poner el conocimiento por encima de la fe. Los Gnósticos hicieron lo mismo
siglos atrás, y lo continúan haciendo por medio del neo-Gnosticismo. Una cosa
es profundizar en la fe y el conocimiento del Señor, y otra muy diferente es
decir que quienes no sepan una doctrina determinada, con aspectos de misterio,
no puedan ser salvos. Se debe recordar que la salvación es por gracia. No
la podríamos alcanzar ni por conocimiento, ni por fe, ni por obras, si no fuera
por la gracia de Dios. Somos salvos por gracia, por medio de la fe, y
sabemos que en Cristo la fe que vale es aquella que obra por el amor, puesto
que la fe sin obras es inerte y muerta.
La teoría de Jong no deja de ser interesante, y merece más estudio.
Escudriñemos y retengamos lo bueno.
Lo que sí es cierto es que los cristianos somos llamados a defender el
evangelio de la Cruz de Cristo, y denunciar a quienes le resten valor al
sacrificio de la cruz, poniéndole cargas a los creyentes que no estén
respaldadas por las Sagradas Escrituras y la Iglesia. En Hechos
17:10-15leemos acerca de la predicación de Pablo y Silas en Berea, y
dice la Sagrada Escritura que los de Berea eran “más nobles que los que estaban
en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada
día las Escrituras para ver si estas cosas era así.”
El cristiano debe discernir las diferentes doctrinas, en especial cuando
son nuevas y carecen de tradición histórica. Por ello hago esta invitación para
analizar y disectar, sin miedo ni temor alguno, la doctrina del evangelio del
Agua y el Espíritu de Paul C. Jong, un coreano que dice haber recibido una
revelación con respecto de lo que significa nacer de nuevo.
El estudio es importante, porque la salvación es un regalo de Dios, y lo
que nosotros debemos hacer es aceptarlo, y creer a Dios. Cuando una doctrina
impone al cristiano observar ritos y costumbres que imponía la ley de Moisés,
como condición para la salvación, debemos ser muy cuidadosos. A la manera de
los Gálatas, algunos cristianos que habían comenzado por la gracia y la fe, han
acabado por la carne. Pablo les hace una pregunta: “Esto solo quiero saber de
vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír
con fe? Gálatas 3:2
El cristiano celoso de la sana doctrina recordará las palabras de Pablo,
en el capítulo 1 de la epístola a los Gálatas:
“Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os
llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya
otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de
Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio
diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho,
también ahora repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis
recibido, sea anatema.”
Por otra parte, no hay que dejar de lado el perdón de Dios hacia el hombre,
quien ha pasado por alto los pecados de los hombres, según nos enseñan las
Sagradas Escrituras. No hay que dejar de lado la gracia, la misericordia ni el
perdón cuando tratamos de entender la obra redentora de Cristo. Muchas veces
tratamos de dar un sentido literal a las metáforas que los hombres de Dios
utilizan para ilustrar lo que Cristo ha hecho por nosotros, como ocurre con el
concepto del rescate. Ver al respecto Deuteronomio 7:8,
de donde resulta evidente que a Faraón no se le dio un rescate literal por la
liberación del pueblo de Israel.
La muerte de Cristo es a menudo descrita como una ofrenda por el
pecado. Por ello la muerte de Cristo es de una naturaleza expiatoria,
esto es, que la muerte de Cristo expía o quita el pecado. Esto lo hace al
cumplir con el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento, lo que prepara el
camino para el perdón de Dios. Aquí hay que hacer hincapié en que según
ese sistema el perdón de Dios no es "comprado" en un sentido literal;
allí no habría perdón de ningún tipo. El sacrificio no asegura el favor de Dios
de manera automática (ver Miqueas 6:6-8).
Veamos pues, qué evangelio es el que predica el Reverendo Paul C. Jong.
Sostiene Paul C. Jong lo siguiente:
“Jesucristo, el Hijo de Dios vino a este mundo como el Cordero de Dios. Él
tomó todo el pecado del mundo cuando fue bautizado por Juan el bautista en el
Río Jordán. Como el representante de toda la humanidad, Juan puso sus manos
sobre la Cabeza de Jesús, y en el momento, todo el pecado del mundo pasó a Jesús.
Así, Jesús tomó todos nuestros pecados por Su bautismo y los cargó hasta la
Cruz. Él derramó toda su sagrada sangre como pago por nuestro pecado y expío
todos los pecados del mundo totalmente.”
Dice además el coreano que:
“tenía que haber ‘la imposición de manos’ antes de matar al animal a ser
sacrificado. Si alguien hubiera omitido "la imposición de manos en el
sacrificio" cuando hacía una ofrenda por el pecado, ese alguien no habría
podido ser perdonado de su pecado, debido a la falta de legalidad. Dios jamás
hubiera recibido un sacrificio tan ilegal. Era en contra de la ley de Dios, el
ofrecer un sacrificio omitiendo la imposición de manos.”
Esto lo hace siempre haciendo referencia a los ritos de sacrificio que
encontramos en Levítico.
Sin embargo, en los primeros ocho capítulos de Levítico, lo que se da es
una consagración de la ofrenda, para que sea aceptada (Levítico 1:4)
y no un traspaso del pecado, como sí ocurre en Levítico 16, en el día de la
expiación. Pero en Levítico 16, hay dos machos cabríos
que representan la obra de Cristo. Primero el que era para Jehová era inmolado
y su sangre llevada detrás del velo. Luego el otro macho cabrío llevaba el
pecado del pueblo a tierra inhabitada. Sobre éste se cargaba el pecado, pero
ello era una consecuencia de la satisfacción de Dios por medio de la sangre del
otro macho cabrío, sobre el cual no dice la Biblia que se impusieran las manos.
El orden es este: primero es inmolado el macho cabrío para Jehová, luego
el otro macho cabrío lleva el pecado. Los israelitas no podrían haber invertido
el orden: eso sí que habría sido ilegal. Este es un problema que Jong debe
sobrepasar para que su teoría del traspaso del pecado a Jesús por medio del
bautismo tenga validez. Otro problema radica en el sacerdocio de Cristo,
que abroga el sacerdocio Aarónico por ser débil e ineficaz.
También es cierto que Jesús no estaba sujeto a cumplir con los rituales de
la ley de Moisés, puesto que no era sacerdote según el orden de Aarón, y de
hecho el escritor de la carta a los Hebreos nos aclara que “cambiado
el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley”.
(Hebreos 7:12)
La ley de Moisés tenía la sombra de los bienes venideros, no la imagen
misma de las cosas (Hebreos 10:1). La ley de Moisés constituía
sumos sacerdotes a débiles hombres (Hebreos 7:28) y debido a
la debilidad e ineficacia del sacerdocio Aarónico, fue necesario abrogar el
mandamiento de la ley, pues nada perfeccionó la ley (Hebreos 7:18-28).
El escritor del libro a los Hebreos, nos hace una pregunta de vital
importancia, para poder comprender el sacerdocio de Cristo: Si la perfección
fuera por el sacerdocio levítico (porque bajo este sacerdocio recibió el pueblo
la ley) ¿Qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote, según el
orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? Y
luego sostiene: “Porque cambiado el sacerdocio, necesario es
que haya también cambio de ley; y aquel de quien se dice esto, es de otra tribu,
de la cual nadie sirvió al altar. Porque manifiesto es que nuestro Señor vino
de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante al sacerdocio.” (Hebreos
7:11-15).
Cristo se levantó como sumo sacerdote a semejanza de Melquisedec, no fue
constituido conforme a la ley de Moisés (ley del mandamiento acerca de la
descendencia) sino por medio de la palabra del juramento. “Tú
eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.” (Hebreos
7:16-17). Debemos preguntarnos por qué razón el autor de los
Hebreos no incluyó nada sobre Juan el Bautista, dada la naturaleza de este
libro.
Jesús fue hecho mediador de un mejor pacto (Hebreos 7:22)
y tiene un sacerdocio inmutable (Hebreos 7:24). Cristo es el
ministro del santuario celestial y del verdadero tabernáculo que levantó el
Señor y no el hombre, y se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los
cielos (Hebreos 8:1-2). El sacerdocio Aarónico quedó abrogado
cuando Cristo se ofreció a sí mismo ante el Señor. Los incrédulos de la obra de
Cristo, continuaban sirviendo a lo que es figura y sombra de las cosas
celestiales, y por ello, para el tiempo en que se escribió la epístola a los
Hebreos, habían aún sacerdotes que presentaban las ofrendas según la ley de
Moisés (Hebreos 8:4). Pero “Cristo fue ofrecido una sola vez
para llevar los pecados de muchos” (Hebreos 9:28).
Si el sacerdocio Aarónico hubiera sido sin defecto, no se hubiera
procurado lugar para el sacerdocio de Cristo (Hebreos 8:7). En
el sacrificio de Cristo en la cruz del Calvario, vemos revelada la sombra del
sacerdocio Aarónico. Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados
de muchos (Hebreos 9:28). Entonces Jong debe explicar cómo un
sacerdote descendiente de Aarón pudo lograr traspasar los pecados del mundo a
Jesús, porque en ese caso, el sacerdocio no habría sido débil ni ineficaz.
En Levítico 17:2, leemos que Jehová dio la sangre
para hacer expiación. El escritor de la epístola a los Hebreos nos explica que
casi todo es purificado según la ley de Moisés con sangre; y que sin
derramamiento de sangre no se hace remisión (Hebreos 9:22). El
sumo sacerdote entraba en el Lugar Santísimo una vez al año “no sin sangre” (Hebreos
9:7) como símbolo para el tiempo presente, en el cual Cristo, sumo
sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto
tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre
de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para
siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención, aboliendo el
sacerdocio Aarónico por medio de su único y suficiente sacrificio (Hebreos
7:27).
La sangre de Cristo, quien se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, nos
limpia de obras muertas. (Hebreos 9:9:12-14). Jesús continúa
para siempre como sumo sacerdote porque tiene un sacerdocio inmutable (Hebreos
7:24). En el griego, esta palabra “inmutable” (aparabatos) significa
intransferible, inmutable, inviolable. Nadie más puede tener el sacerdocio de
Melquisedec, porque Cristo no lo transfirió a nadie más.
La Premisa de Paul C. Jong
La premisa de Jong en breve, es la siguiente: que en su bautismo en el
Jordán, Jesús cargó los pecados del mundo, habiéndoles sido traspasados por la
imposición de manos de Juan el Bautista. Jong interpreta el bautismo como una
supuesta imposición de manos. Incorrectamente traduce bautismo como imposición
de manos, y solamente se refiere al bautismo como inmersión casualmente. Aún
así, Jong se refiere al bautismo de Jesús como una de dos partes en su fórmula
para la salvación. Según Jong, Juan el Bautista le traspasó el pecado del mundo
a Jesús durante su bautismo, y luego Cristo murió en la cruz para pagar por
esos pecados, que habría cargado durante los años de su ministerio.
Jong no presenta evidencia alguna para su visión de Juan el Bautista,
quien dice actuó como representante de la humanidad, y como sumo sacerdote al
pasar los pecados de la humanidad a Jesús. No hay evidencia bíblica, ni
siquiera una pista, de que Juan el Bautista actuara en dicha capacidad. Juan
solamente se identificó a sí mismo como la voz que clama en el desierto, y
aunque Jesús dijo que no había entre los nacidos de mujer otro mayor que Juan
el Bautista, no le dio ninguna función sacerdotal.
Este parece ser el error fundamental de la enseñanza de Jong. Todas sus
otras conclusiones se basan en esta declaración. Trata, sin éxito, de vincular
de alguna forma el bautismo de Jesús con las funciones sacerdotales del Antiguo
Testamento, esto es, las ofrendas por el pecado. En el proceso confunde
el macho cabrío para Jehová con el macho cabrío para Azazel.
En la epístola a los Hebreos se pone a Jesús mismo como nuestro sumo
sacerdote, superior al sacerdocio Aarónico, el cual es llamado débil e
ineficaz. Aún cuando Juan era descendiente de Aarón, el sacerdocio de Cristo es
anterior al de Aarón, y es superior.
La idea de que al puro inicio de su ministerio Jesús fuera cargado con los
pecados del mundo pone una sombra sobre su vida y ministerio, y afecta la
naturaleza malvada del pecado.
Jong debe primero proveer prueba sólida y bíblica para su interpretación
del bautismo de Jesús por Juan el Bautista, antes de construir toda una
teología sobre ello.
Paul C. Jong enfatiza más el bautismo de Cristo que su muerte y
resurrección. En su prefacio (pág. 14) dice,
"Si no hubiera habido bautismo de Jesús, su cruz habría
carecido de significado para todos nosotros."
Como lo hacen los falsos maestros, Jong propone textos que solamente
confunden y llevan a error. Quienes no conocen a fondo las sagradas escrituras,
y para quienes creen todo lo que se les dice está en la Biblia, están propensos
a ser confundidos. Por ejemplo, Jong basa su argumento en 1 Juan
5:6-8.
"Este es Jesucristo, que vino que mediante agua y sangre; no
mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que
da testimonio; porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan
testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres
son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra: El Espíritu, el agua y
la sangre; y estos tres concuerdan." 1 Juan 5:6-8
1 Juan 5:6. es un pasaje difícil de entender y ha sido
interpretado de diferentes formas a través de los años. Jong es innovador en la
conclusión a la que llega. Lo que la Escritura quiere decir con “El
que vino mediante agua y sangre” está ciertamente sujeto a varias
interpretaciones, pero a la que llega Jong contradice otras enseñanzas
bíblicas.
Jong concluye de este pasaje lo siguiente:
La fe completa que nos lleva a la verdadera salvación es la fe en el que
“vino mediante agua y sangre -Jesucristo " (1 Juan 5:6).
Debemos creer en ambos el bautismo y la cruz de Jesús.
Basado en esta errónea interpretación de este pasaje, Jong sostiene
además::
“Por lo tanto el evangelio no puede estar completo sin ‘el bautismo de
Jesús,’ ‘el agua’, y no importa cuanto creamos en Jesús, nunca podemos alcanzar
la salvación eterna sin ello.”
Nada en las Sagradas Escrituras de ningún autor del Nuevo Testamento apoya
esta interpretación. De seguro, si la fe en ‘el agua’ fuera necesaria
absolutamente para la salvación, entonces este requisito para la salvación se
encontraría en muchos pasajes bíblicos.
Jong sostiene que esta era la fe de los escritores del Nuevo Testamento,
aún si solo da unos pocos pasajes que tuerce para lograr su significado. Por
ejemplo, usa este pasaje:
"El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no
quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena
conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo," 1
Pedro 3:21.
El contexto muestra claramente que Pedro utiliza las aguas del diluvio
como símbolo del bautismo de los creyentes. Esto se ve con claridad con la
frase " la aspiración de una buena conciencia hacia Dios” y la aserción de
que el bautismo nos ‘salva’ por la resurrección de Jesucristo. El significado
aquí es que en el bautismo somos identificados con la muerte, sepultura y
resurrección de Cristo, no que las aguas del bautismo (ni el del Señor ni el
nuestro) en efecto nos salven.
Jong sigue con su distorsionada interpretación de este pasaje y
dice:
"Así como la gente que no creyó en el agua grande (el diluvio) en el
tiempo de Noé fue destruida, aquellos que no crean en el ‘agua’ (el bautismo de
Cristo) ahora seguramente serán destruidos" (Prefacio, pag. 10).
Paul C. Jong luego trata de dar algún fundamento histórico a su “verdadero
evangelio” y del porqué desapareció, concluyendo que debido a varias nefastas
razones éste:
"despareció del todo. Justo como Satanás lo había planeado, el falso
evangelio que no le permitía a nadie nacer de nuevo llegó a prosperar en el
mundo.
Durante mil años luego de Edicto de Milán, la Edad de la Oscuridad del
Cristianismo llegó a todo el mundo europeo. Aunque una serie de movimientos de
reforma se levantaron en muchos países, que urgían a la gente a volver a ‘las Palabras,
Gracia y Fe’ ninguno de ellos había encontrado el verdadero evangelio 'el
evangelio del agua y de la sangre.'
Agrega también (sin fundamento alguno) que:
“Este verdadero evangelio ha sido mantenido vivo en las manos de unos
pocos que siguieron las palabras desde la era de los apóstoles... Y así como un
arroyo que había desaparecido en la tierra, que vuelve a surgir en tierras más
bajas, volvió a surgir en los Últimos Días para ser proclamado por el mundo.”
A pesar de que nos dice que “había desaparecido del todo” y luego que fue
mantenido vivo misteriosamente (en algún lado, pero nunca dice dónde) ahora:
“Este es el primer libro en el mundo hoy que predica el evangelio del
bautismo y la sangre de Jesús según fue escrito en las Escrituras. Es decir, el
evangelio que nos dice que El tomó todo nuestro pecado en su bautismo y llevó
el juicio por todos nuestros pecados en la cruz. Estoy seguro de que no hay
otro libro que predique el ‘evangelio del agua y la sangre’ más clara y
fielmente que este.”
El siguiente párrafo es realmente aterrador. Admite que no ha encontrado a
otros que tengan sus puntos de vista, y por ello se ha propuesto en su misión
solo, por medio de la Internet y la tecnología moderna. Él, el único con la
verdad, piensa utilizar la Internet y las publicaciones electrónicas para
promulgar su falsa doctrina.
Principales problemas doctrinales con el Evangelio de Paul C. Jong
1- La Biblia no dice que Juan el
Bautista fuera sacerdote. La Biblia sí dice que Cristo es nuestro Gran Sumo
Sacerdote.
2- Las Sagradas Escrituras no dicen que en el
bautismo de Cristo Juan le hubiera impuesto las manos para poner el pecado del
mundo sobre él. La imposición de manos de Levítico 16 conlleva
la confesión de los pecados, cosa que no se da con el bautismo de Cristo.
3- En ningún lugar de las Escrituras se nos
dice que debamos creer en el bautismo de Cristo para obtener la salvación.
(cfr. Rom. 3:24-25; Hechos 2:22-36; 10:34-43)).
4- Sin derramamiento de sangre no se hace remisión.
Cristo se ofreció a sí mismo para llevar los pecados de muchos. Cristo mismo
dijo que su sangre era derramada para remisión de los pecados. (cfr. Mateo
26:27-28) (ver Romanos 5:9-10) (Colosenses
1:19-22)
5- Las Escrituras nos dicen que Jehová cargó
en Cristo el pecado de todos nosotros (Isaías 53:6; 1 Pedro 2:24; 2
Corintios 5:21; Gálatas 3:13-14); no dice que un Sumo Sacerdote
Aarónico iba a hacerlo, sino que Dios mismo cargaría el pecado sobre Cristo.
6- Cristo al salir de las aguas del Jordán,
fue ungido por el Espíritu Santo de Dios, luego de lo cual inició su santo
ministerio. Dios no habita con el pecado (Habacuc 1:13). La
consagración sacerdotal de Levítico 8, puede verse reflejada en el bautismo de
Cristo, mas no así la imposición de manos para efectos de poner el pecado sobre
la ofrenda.
Hay doctrinas que contaminan el sacrificio de Cristo, porque le agregan
elementos que no están contemplados en las Sagradas Escrituras.
Consultado sobre esta doctrina, el misionero Dick York, sostiene que tal
cosa es “un error significativo porque habría contaminado el sacrificio.”
Comprender lo que ocurrió en el Monte Calvario, según el Santo Evangelio
de la Cruz, es importante para poder combatir y resistir este tipo de falsas
doctrinas, y defender la cruz de Jesús.
Abogado
San José, Costa Rica
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Hola ,bendiciones licenciado; como esta?
ResponderEliminarGracias por su aporte e información sobre este "ungido" y falso profeta.
En verdad esta herejia al igual que los "solo jesus" ,la iglesia romana ,entre muchas sectas le quitan el valor al sacrificio de nuestro Salvador Jesucristo ,saludos
Le comento: hace un par de días, descargue un libro de este "iluminado"
ResponderEliminarPero al ver en el mismo titulado:
"¿Realmente has nacido de nuevo por agua y el espíritu?"
Pag 11 en el prologo decir lo siguiente:
" Hoy día mucha gente quien confía en Jesús no confía en el bautismo
de Jesús, el "agua", y solo confía en Su muerte en la Cruz.¿Pero esto puede salvar a los pecadores? ¿Podemos ser expiados teniendo confianza solo en la sangre de Jesús? ¿Esto puede darnos la salvación? No ,no podemos ser expiados ante Dios confiando solo en la muerte de Jesús en la Cruz" Bueno ,ahi casi me voy de espaldas ,cuanta blasfemia ,verdad?
Me encantaría poder conversar con su persona un día licenciado, si gusta
ResponderEliminareste es mi correo: luigiescarlata37@gmail.com , o también puede escribirme a mi WhatsApp: 6373-8750 ,gracias de nuevo por su aporte.
Bendiciones, gracias por aclararnos a muchos el panorama, tengo sus libros desde hace 20 años guardados y solo ojeados porque en mi espiritu no sentia paz, llego el momento de botarlos. Alabado sea Dios.
ResponderEliminarBendiciones. Dios permite todo esto para que el hombre pueda guiado por el Espíritu santo comprender la Escrituras. Nadie humanamente es dueño de una absoluta verdad, porque Él es la única verdad y la vida. Hay principios fundamentales Biblicamente establecidos que nos permiten conocer la verdad y éstos nos llevarán al Reino Eterno. En todos los tiempos ha habido anatemas, por ello Jesucristo es el único camino. Hacer diferencias puntales entre denominaciones, es creernos dueños de la absoluta verdad, Algún día cuando estemos frente a Él lo entenderemos todo.
ResponderEliminarGracias por sus aclaraciones, es muy fácil que un nuevo creyente que busca estudiar las escrituras con la intención de predicar en el evangelio se deje confundir por este seudo predicador, le agradezco y a quien me pueda recomendar algún instituto bíblico de sana doctrina, ojalá on line, franzapata10@gmail.com es mi correo.
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